Fibromialgia e incapacidad permanente

fibromialgia1

En 2015 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña consideró, a través de dos sentencias dictadas el mismo año, que la fibromialgia puede ser causa de invalidez permanente. En ambos casos se desestimaron los recursos interpuestos por el Instituto Nacional de la Seguridad Social al respecto de dos mujeres trabajadoras afectadas de una patología similar, en donde destacaban un síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia. Y en ambos casos se concluía que se carecía de las capacidades reales para consumar el trabajo habitual con cierta eficacia. La fibromialgia constituye definitivamente un síndrome con entidad clínica entendida por los tribunales como crónica, persistente, grave y severa, abriéndose una nueva vía para todos aquellos enfermos cuya posibilidad de incapacidad permanente era negada sistemáticamente por la Seguridad Social.

El síndrome de fibromialgia es el trastorno más frecuente entre los pacientes con dolor musculoesquelético difuso en los que no se puede demostrar lesión orgánica. Puede afectar al 2-3 % de la población española, lo que supone más de un millón de personas mayores de 18 años. Su incidencia, no obstante, varía según las series que se publican en los distintos países, siendo muy baja en algunos como Suecia (1% de la población) y significativamente más alta en otros, como Noruega (10% de la población). Las mujeres presentan una abrumadora tasa de incidencia respecto a los hombres: 90% o más de los casos, presentándose la mayoría de éstos entre los 30 y 55 años. Fue reconocida por la OMS en 1992 como entidad clínica, dos años después de que el Colegio Americano de Reumatología definiera los criterios para su diagnóstico. El término “fibromialgia” hace referencia a dolor en músculos, ligamentos y tendones, quedando excluidas las articulaciones.

Sus causas siguen siendo desconocidas, pero se cree que es consecuencia de la interacción de múltiples factores, con un trastorno de fondo en los mecanismos de la percepción del dolor, y factores que pueden desencadenar el cuadro latente (no originarlo), como choques emocionales, enfermedades infecciosas u hormonales, accidentes traumáticos (tráfico), etc.

Los síntomas típicos de la fibromialgia son:

-Dolor: descrito como dolor muscular profundo o quemazón, localizado al inicio en la columna vertebral y generalizándose posteriormente.

-Cansancio persistente, abatimiento general y fatiga mental.

-Trastornos del sueño: sueño que se concilia fácilmente pero que resulta no reparador, despertándose parcialmente.

-Otros síntomas comunes: intestinales (ardor o pirosis, síndrome del intestino irritable, disquinesias biliares), urológicos (vejiga irritable, disuria aséptica), ginecológicos (síndrome premenstrual), alteraciones de la concentración y memoria, intolerancia a medicamentos, dolores torácicos, rigidez articular matutina (80%) acorchamiento de manos, síndrome del túnel carpiano, calambres musculares, ansiedad (50%), sequedad de los ojos y la boca, alteraciones de la coordinación motora, visión borrosa con cambios frecuentes en la graduación de las gafas y sensación de hinchazón de las extremidades.

La eficacia del tratamiento es muy variable. Actualmente existe consenso en el uso combinado de medidas farmacológicas y no farmacológicas durante largo tiempo. En el momento del diagnóstico más de la mitad de los pacientes ya han sido tratados con distintos fármacos. El tratamiento médico es solo una parte de la terapia, y en ningún caso se debe obviar un plan de tratamiento no farmacológico. Antidepresivos, anlagésicos, relajantes musculares, anticomiciales y cremas tópicas se utilizan, según el caso, para mejorar la calidad del sueño y reducir la contractura muscular y el dolor. El programa de tratamiento no farmacológico incluye:

-Valoración del médico especialista en rehabilitación con cuidados y desarrollo de mecanismos de protección de la espalda, estrategias de manejo del dolor y anti estrés muscular. Prescripción de ejercicios mixtos (piscina, ejercicios aeróbicos y ejercicios de relajación).

-Valoración por psicólogo: Detección de la influencia psicológica en el desarrollo de la enfermedad y estrategias de psicoterapia.

-Análisis de las alteraciones del sueño.

Actualmente se ha constatado que la terapia psicológica individual es más eficaz que la terapia en grupo, y que la educación del paciente, y su preparación para afrontar el síndrome, resulta beneficiosa en muchos casos.

La fibromialgia no debe entenderse como un síndrome de somatización. Actualmente es causa creciente de baja laboral y de solicitud de invalidez, por lo que es patente la importancia de establecer un diagnóstico precoz y adecuado, y el concurso de grupos multidisciplinares para el manejo de la enfermedad.

Antonio Amorós Alcázar

Unidad de Valoración del Daño Corporal

Hospital de Molina

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest
Share on whatsapp
WhatsApp